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jueves, 27 de agosto de 2009

FRUTO DEL AMOR?...

En la penumbra de aquella casa antigua, de un pueblo asturiano, sin luz electrica....Maria pasaba las horas, esperando a que llegara su esposo de la mina.
Era un dia de invierno bastante malo, estubo lloviendo casi todo el dia, ya se sabe que por el norte el clima suele ser así, pero Maria no aguantaba mas esa situación.
Vivía con el corazón en un puño cada dia esperando el regreso de José...

Hacia dos años había sufrido un derrumbe el tunel donde se encontraba, y quedaron atrapados 6 mineros entre ellos su esposo, tuvo suerte y solo tuvo que pasar dos dias en el hospital, en la capital por deshidratación, y debilidad.
Fueron tres dias interminables, para el pueblo...y sobre todo para Maria, que no sabía si seguía con vida.
Por suerte no tuvieron que lamentar víctimas, no en esa ocasión, pero si otras veces había habido muchas bajas de hombres trabajadores, que dejaron su vida bajo tierra por un puñado de calderilla, que poco les sacaba de su triste y humilde vida.

Maria queria salir de allí como fuera, era joven, con tan solo 23 años quería cambiar de vida, quería formar una familia, pero aquel hogar ni el sitio donde vivían, era el apropiado para un niño.
Vivía siempre con miedo, pensando cada dia si su esposo regresaría sano y salvo a casa.

Esa noche José, como casi todas las noches, llegó tarde, muy cansado, y lleno de carbonilla, como de costumbre.
Cuando se hubo lavado, en el gran barreño de latón que tenían en el cuarto, y que llenaban con agua caliente que Maria se encargaba de prepararla en la lumbre de la cocina de carbón, en un puchero, para cuando él llegara.

Una vez aseado, con su camisa limpia, las mangas arremangadas hasta los codos, su pantalon pefectamente planchado y su pelo bien peinado hacia atrás, hacia que se apreciara el atractivo que ese hombre poseía, pero a pesar de sus 28 años, parecía un hombre de mas edad.
Sus rasgos duros, su piel curtida, sus manos castigadas por el pico...hacían de José un hombre duro, aunque en el fondo estaba cansado de esa vida.

No podían plantearse salir de allí, no disponían de medios suficientes, y Maria poco podía hacer, solamente el ír a limpiar, y a planchar como cada dia a casa del médico del pueblo
por cuatro perras gordas.
Juan, el médico...un hombre maduro de unos 45 años soltero, o al menos vivía solo.

Maria, era una mujer bella, pero solo vivía para su gran amor...José.
Deseaban tener un hijo, a pesar de la humildad en la que vivían, era su sueño, pero ese hijo no venía, llevaban intentandolo mas de un año.

En esa època, corría el año 1954, siempre se decía cuando un matrimonio no conseguía ese hijo ansiado, que era culpa de la mujer que no valía.

Un dia como tantos, Maria se presentó en casa del médico para empezar su tarea, ella llevaba una llave, pues él se suponía que a esas horas estaba haciendo las visitas a las gentes que le llamaban para que los visitara en sus casa, en ese pueblo, y en alguna aldea cercana, a la que se trasladaba en bicicleta desde el pueblo.

Ella siempre tenía libertad para entrar y salir cuando quisiera, era muy exigente consigo misma y hasta que no terminaba sus tareas...no se íba.

Ese dia al ir a girar la llave se dió cuenta de que no estaba echada, y se extrañó.
Pasó y llamó, preguntó si estaba Juan el médico dentro, pero nadie contestó. La casa era muy grande, con dos plantas y un gran patio al fondo, por lo que María se asustó, pues pensó que alguien habría entrado y estaría escondido.
Cuando estaba dispuesta a irse para avisar a alguien de lo que pasaba, apareció él.

Juan era un hombre bastante abierto con todo el mundo, muy buena persona a vistas de la gente, pero Maria había visto varias veces botellas vacías de vino, e incluso wisky.
Para vivír el solo, y no recibir apenas visitas le parecía un poco extraño.
Al acercarse a ella, esta pudo percibir el olor a alcohol, y sus ojos vidriosos.
Juan cerró la puerta con llave y la guardó, Maria se sintió totalmente deshubicada no sabia que pasaba, Juan la agarró del brazo y bruscamente la pegó a su pecho y con una fuera brutal que la hizo gritar, la besó.
Maria sintió unas arcadas que no pudo disimular e intentó zafarse de su cuerpo, pero él al ver que no la correspondía la abofeteó, y la llevó a su habitación.
Maria se sentía pequeña, insignificante ante aquel monstruo que la estaba maltratando, no entendía por que actuaba así.

La casa del médico estaba a las afueras del pueblo, dando a un monte por el norte que era hacia donde daba su dormitorio.
Nadie podría oirlos, Maria estaba perdída, su jefe, ese hombre educado y amable...se había convertido en una bestia.
La sobó, la besó, y la desnudó al tiempo que la chupaba, babeaba, y su aliento la estaba axfisiando, ella seguía luchando contra él, pero nada podía hacer, sus sollozos era lo unico que podía liberar.

La tumbó en la cama, y acto seguido se avalanzó a ella sin darle tiempo a poder incorporarse ni una pizca, su cuerpo quedó al amparo de aquella bestia.
La penetró varias veces sin ningun miramiento, de una forma bestial, Maria no pudo mas y se rindió, ya se había salido con la suya, su cuerpo quedó derrengado, tirado en aquella cama, que olía a alcohol...sudor... su cuerpo olía a él,sus babas habían invadido todo su cuerpo, y la sensación que le quedó fue la de desamparo, asco, impotencia...y mucho dolor.

Pensó en su esposo, lloró y lloró, pero nada podia hacer, ya nada se podía hacer.

Maria regresó a su casa, lavó su cuerpo con mucho cuidado, y actuó como si nada hubiera pasado.
Pensó que sería mejor así, para que José no sufriera, y al fin y al cabo, sabía que Juan no diría nada, esto antes de saber que había desaparecido, por lo que no tuvo problema al excusarse de tener que ir a trabajar.

Juan desapareció, a los pocos dias, hubo un gran revuelo en el pueblo, pues se escuchó, que le habían encontrado en el monte con un tiro en la cabeza. Se había suicidado, algunos decían que su esposa le había abandonado hacía dos años para irse con otro, y que no lo pudo soportar, se echó a la bebida.

Pasó el tiempo, y Maria empezó a sentirse mal, sentía nauseas...mareos...y se temió lo peor.
Con el tiempo se dió cuenta de que estaba embarazada, pensó en hacer algo para abortarlo, pues no sabía si podría soportar al hijo de un violador en su vientre, al hijo de la bestia, pero cuando empezó a sentir sus movimientos y pataditas, sentía que era suyo, que le pertenecía, y él no era el culpable de lo que ocurrió aquél fatídico dia.

Pensó en seguir su curso y darle la noticia a su esposo como algo natural, como si nada hubiera pasado, aunque no creía que fuera capaz de ocultarlo por mas tiempo la verdad.
Una noche cuando regresó José, se sentaron a cenar, y le dió la noticia, María se sentía cruel por aquella mentira, pero al ver su cara de felicidad...supo que había obrado de la mejor manera posible.
La besó...la cogió en volandas...con esta noticia le hizo el hombre mas feliz de la tierra.

Maria sintió cariño por aquél bebé que esperaba, sintió que le pertencía, y que sería la felicidad de una nueva familia.

Al poco tiempo llegó un primo de José con una buena noticia. En la capital necesitaban un camionero para repartír el pescado a las tiendas. José no se lo pensó dos veces, llevaban demasiado tiempo intentando salir de aquella vida, y en la capital había mas posibilidades de darle una vida mejor a su retoño.
Le pidió que le fuera buscando una vivienda, mientras ellos dejaban todas sus cosas en orden antes de mudarse.
Cuando María estaba en su septimo mes de embarazo se trasladaron a la capital.
Una nueva vida se divisaba para los tres.
Mejores condiciones de vida, una casa en la que si había electricidad...e incluso tenía water dentro de la vivienda. Eso ya era mas de lo que ella esperaba.
Su nueva vida...su sueño hecho realidad, tan solo faltaba dar el ultimo paso para que esa felicidad fuera plena.

Y llegó el momento de dar a luz, el embarazo había sido bueno, por lo que vieron oportuno parír en casa. José estaba trabajando llegado el momento cuando ella se empezó a sentir mal, una vecina avisó a una comadrona que vivía dos calles mas abajo.

José llegó un momento antes de que naciera su hijo.
A las 7 de la tarde nació su único hijo, varón de casi cuatro kilos de peso.

María y José llenos de felicidad se abrazaron, habían conseguido el sueño de su vida, crear una familia.
Como?...eso ya no importaba, lo verdaderamente importante era, que Jesus, como así se llamó su hijo, llegó a este mundo para hacer feliz a una pareja que se amaban con toda su alma....y que su mayor deseo era crear y dar vida al fruto de ese amor.
Este no sería el fruto de ese amor...pero la vida le enseñaría a Maria que no es mas importante el crearlo, sino el criarlo y mantenerlo vivo.


2 comentarios:

  1. uf niña me ha gustado el relato y tu blog.
    Me quedo por aqui!!!

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  2. Es agridulce, pero muy bonito.
    Cuantas historias similares a esta debe haber en la realidad...

    un beso Xenia

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El viento trajo hasta mi vuestras palabras.
Gracias por pararos a comentarme.